7-nov. Los dogmas de la fe

Hace años que rezo el Credo. Recuerdo que en misa, cuando era pequeño, me confundía en ocasiones si cambiábamos de iglesia, y no sabía bien por qué. Pero hace bastante menos que comprendí que esto que decimos y expresamos -los dogmas de la fe- están conectados con la vida espiritual y con la vida creyente. Siempre he sabido, y así me lo habían explicado, que eran importantes, que unían la fe de toda la Iglesia, aunque no siempre, como digo, los veía tan directamente unidos con mi propia fe, como expresión de mi propia fe, como marcando un camino. La perspectiva cambia, radicalmente, cuando se acogen desde este modo. De la incomprensión, la perplejidad y la falta de inteligencia, a una orientación y fuerza de fe que mueve toda la persona.

Por otro lado, lo de los dogmas, como tantas palabras, se ha visto cargado de connotaciones negativas porque resuena más el -ísimo que su natural expresión. Y no debemos confundirlo. Los dogmas de fe de la Iglesia se expresan como consecuencia de la Revelación, y por tanto del amor de Dios que se da a conocer y comunica a los hombres, y no como imposición ni demostración de fuerza, y mucho menos opresión. Reclaman obediencia y adhesión, obligan y modelan la inteligencia de la fe en tanto que expresan la Verdad mayúscula que Dios ha querido dar a conocer. Algunos querrán que Dios no hable con tanta fuerza, o no escuchar su voz, como le pasó al pueblo en el desierto. Sin embargo, la Palabra de Dios resulta ahora audible al modo humano, sin provocar la temida destrucción que el pueblo del Éxodo creía que acontecería. Aunque ciertamente no deja de ser su Palabra, y por tanto ser un Misterio.

El Catecismo resalta tres aspectos que me parece fundamental subrayar:

  1. La autoridad con la que se proclaman los dogmas proviene de Cristo mismo, confiada a la Iglesia, tanto en materia de fe como en moral. Son verdades de fe, que provienen directamente de la Revelación o tienen con ella un vínculo necesario.
  2. Iluminan y dan seguridad a toda la vida cristiana, sustentándola fuera de sí misma, en el Señor. Por ejemplo, la existencia de Dios, que Dios es Trinidad. Por la simple razón no alcanzaríamos estas verdades, que acogidas en la fe se muestran razonables y dan sustento a la fe.
  3. Por último, que la comprensión de los dogmas debe hacerse en el conjunto de la fe, y de forma sistemática. De tal manera que existe un orden y jerarquía en los mismos, y están conectados de forma diversa con el fundamento de la fe cristiana.

Dicho lo cual, personalmente me nace el agradecimiento profundo por poder confesar mi fe en el Credo y saber que la Iglesia se sostiene ante semejante grandeza.

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3 pensamientos en “7-nov. Los dogmas de la fe

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